Hace mucho que no escribo en este blog. Quizás estaba demasiado ocupada reordenado un poco todo lo que hay ahora en mi vida.
Hoy puedo decir, que despues de ordenar, me siento cansada. Cansada de la vida, cansada de mi trabajo, cansada de ciertas personas que sinceramente me molestan. He tenido mala suerte, o puede que no he estado en el sitio adecuado en el momento adecuado. Y hoy estoy pagando una penitencia por ello. Sin comerlo ni beberlo.
En una época en la que el trabajo escasea, en la que todo el mundo se aferra a un clavo ardiendo aún a riesgo de quedar mancos, yo me siento cansada del que tengo. Decepcionada, asqueada, siento que ya no me queda nada que hacer alli. He sido muy torpe, he sido muy tonta, y otros se me han adelantado y han cogido un puesto que era el mío. Ahora me encuentro encerrada en una mesa, frente a un ordenador, 8 horas diarias, sin ganas de estar.
No hay nada peor que hacer las cosas sin ganas, saber que es así y no tener otra salida que respirar hondo y tirar del carro. No me puedo permitir quedarme sin trabajo ahora. Ahora no, y sin embargo, mi subconsciente me susurra que sería mejor así. Tendría tiempo para hacer algo provechoso y no marchitarme cada día en ese maldito edificio.
Se avecinan cambios, y no se si serán buenos o malos, tengo un nudo en el estómago que no me deja pensar con claridad. Quiero que sean buenos, el destino me lo debe, pero no estoy segura de nada y menos de que esto vaya a mejorar.
En resumen, hoy me encuentro cansada de la vida. Derrotada por alguien mas poderoso que yo y que decide movernos como si fueramos fichas en un tablero. No es justo, pero.....


