¿Quien me iba a decir a mi que mi madre a estas alturas se iba a decidir a conocer gente en mi pueblo? Hoy me ha anunciado que una vecina le ha comentado que se iba a apuntar a un grupo que los miércoles hace manualidades en la Casa de la Mujer. Me ha hecho tan feliz que casi lloro de la emoción. Porque no soporto verla aqui en casa marchitándose poco a poco, con la de veces que le he dicho que tiene que salir mas!!!!

Asi que todos los miércoles de 17 a 19 tendrá una cita con sus compañeras de manualidades y luego ha decidido que se va a ir a tomar un café con ellas. Me encanta que tenga una tarde a la semana para ella solita, para relacionarse, para desconectar y hacer lo que mas le gusta.

Cuanto más lo pienso más me doy cuenta de que lo que le pasa a mi abuela le está haciendo replantearse muchas cosas de su vida. Se está dando cuenta que lo que no vivas ahora no puedes esperar vivirlo cuando tengas la jubilación. Porque igual entonces te da un algo, como le ha pasado a mi abuela, y ya no hay nada más que esperar que la muerte no sea lenta ni dolorosa.

Lo de mi "yaya" es una lenta agonía para todos los que la rodeamos y la queremos. Se nos va apagando poco a poco, se nos va yendo, sino fisicamente si mentalmente. Hay veces que no recuerda nada, otras tiene una lucidez increible. Y no puedes hacer nada, no hay medicina, ni tratamiento que pueda devolverle lo que un día los años y el duro trabajo se llevaron. Y mientras, ella alli en Oviedo y nosotros aqui en Madrid. No nos dejan traerla, no podemos ir a verla y el tiempo nos va robando a la mujer que nos crió, que nos sintió como sus hijos y a la que siempre tendré como una de las más fuertes que jamás he conocido en mi vida junto con mi madre.

Será cuestión de desear que la vida no siga siendo cruel con ella y no la haga sufrir más de la cuenta.

Fue el mejor viaje que hice con ella, a la mejor ciudad a la que podía ir. T'ESTIMO MOLT YAYA.